viernes, 27 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
DIA PRIMERO
Ayer sábado salimos de Sevilla a la hora prevista y llegamos a Orly sin ningún contratiempo, a las nueve en punto.
En el aeropuerto contratamos una furgoneta de ocho plazas y nos permitieron subir a los nueve. Tenían precios de oferta y un buen servicio Iberia. El traslado fue muy rápido y nos dejaron en el camping por 15€/p. El conductor anduvo haciéndose el remolón con la vuelta de los 150€, pero al final soltó la mosca.
Dejamos las maletas en una sala del restaurante y tomamos un café, más que nada, para pagar el gran favor haciendo gasto. Pedimos tostadas pero lo único que tenían era el torrijazo de un joven camarero, amable pero torpón. Acompañamos los cafés con unos cruasanes comprados en el supermercado. Y Berta se las entendió en inglés con el barman boy.
Rafa sacó los tiques para el autobús a Porte Maillot (PM) en una máquina nueva que han puesto en recepción y salimos del camping en muy poco tiempo.
Entramos en el metro y Rafa compró los billetes con su tarjeta.
Estábamos viendo la ciudad bastante más temprano de lo que habíamos calculado.
Nôtre Dame fue lo primero que quisimos ver y quedamos con Celia en las proximidades.
Pero lo que más nos llamó la atención fue la playita de París. Ahí la teníamos, justo debajo de nuestros pies "casi" como si nos asomáramos la Cruz del Mar.
Hicimos una larga cola que resultó cómoda por lo rápido que avanzaba mientras hacíamos fotos y observábamos la variopinta fauna cazaturistas que zanganea alrededor de la estatua ecuestre de Carlomagno. La visita era gratis, menos el tesoro y subir a las torres. Como en otras catedrales.
A las 14:30 estaba prevista una visita guiada en español, pero nos fuimos antes porque estábamos cansados y queríamos comer. Decidimos acercarnos a La Défense y volvimos al metro.
El contraste entre el París clásico y el futurista es impactante. Disfrutamos de unas vistas impresionantes y comimos sentados en las escalinatas de la Grande Arche. Los niños anduvieron por los alrededores con una hora de tiempo libre y los adultos reposamos la comida en la escalinata, con las palomas y las abejas bailando a nuestro alrededor.
Antes de irnos entramos en un Auchamp para avituallarnos.Los precios resultaron bastante asequibles y regresamos al camping con la cena y el desayuno resueltos.
Celia se despidió en el metro antes de que bajásemos en PM.
Compramos los tiques al conductor del autobús y fuimos a recoger los equipajes para instalarnos en las viviendas. Pagamos las fianzas y nos dieron las llaves que, aunque dieron algún problema al principio, resultó que funcionaban correctamente, pero con truco, eso sí.
Ajustamos cuentas, compramos algunos avíos en el super y cenamos ya duchados.
Proyectamos visitar hoy El Louvre, La Torre Eiffel, Los Inválidos, La Madelaine, La Plaza de la Concorde y La Ópera. Después del Louvre, montaremos en algún Bateau-bus y almorzaremos antes de subir a la torre.
En el aeropuerto contratamos una furgoneta de ocho plazas y nos permitieron subir a los nueve. Tenían precios de oferta y un buen servicio Iberia. El traslado fue muy rápido y nos dejaron en el camping por 15€/p. El conductor anduvo haciéndose el remolón con la vuelta de los 150€, pero al final soltó la mosca.
Dejamos las maletas en una sala del restaurante y tomamos un café, más que nada, para pagar el gran favor haciendo gasto. Pedimos tostadas pero lo único que tenían era el torrijazo de un joven camarero, amable pero torpón. Acompañamos los cafés con unos cruasanes comprados en el supermercado. Y Berta se las entendió en inglés con el barman boy.
Rafa sacó los tiques para el autobús a Porte Maillot (PM) en una máquina nueva que han puesto en recepción y salimos del camping en muy poco tiempo.
Entramos en el metro y Rafa compró los billetes con su tarjeta.
Estábamos viendo la ciudad bastante más temprano de lo que habíamos calculado.
| El Sena y Carlomagno al fondo, frente a Nôtre Dame |
| Nôtre Dame al fondo |
| No se lo creían |
| Bienvenidos a Nôtre Dame |
| Parteluz |
| Detalle de uno de los vitreaux |
Nôtre Dame fue lo primero que quisimos ver y quedamos con Celia en las proximidades.
Pero lo que más nos llamó la atención fue la playita de París. Ahí la teníamos, justo debajo de nuestros pies "casi" como si nos asomáramos la Cruz del Mar.
| Playa de Paris |
Hicimos una larga cola que resultó cómoda por lo rápido que avanzaba mientras hacíamos fotos y observábamos la variopinta fauna cazaturistas que zanganea alrededor de la estatua ecuestre de Carlomagno. La visita era gratis, menos el tesoro y subir a las torres. Como en otras catedrales.
A las 14:30 estaba prevista una visita guiada en español, pero nos fuimos antes porque estábamos cansados y queríamos comer. Decidimos acercarnos a La Défense y volvimos al metro.
| El Arco del Triunfo desde la Grande Arche |
| La Défense. Detalle de arquitectura futurista |
| La Grande Arche |
| La Défense |
El contraste entre el París clásico y el futurista es impactante. Disfrutamos de unas vistas impresionantes y comimos sentados en las escalinatas de la Grande Arche. Los niños anduvieron por los alrededores con una hora de tiempo libre y los adultos reposamos la comida en la escalinata, con las palomas y las abejas bailando a nuestro alrededor.
Antes de irnos entramos en un Auchamp para avituallarnos.Los precios resultaron bastante asequibles y regresamos al camping con la cena y el desayuno resueltos.
Celia se despidió en el metro antes de que bajásemos en PM.
Compramos los tiques al conductor del autobús y fuimos a recoger los equipajes para instalarnos en las viviendas. Pagamos las fianzas y nos dieron las llaves que, aunque dieron algún problema al principio, resultó que funcionaban correctamente, pero con truco, eso sí.
Ajustamos cuentas, compramos algunos avíos en el super y cenamos ya duchados.
Proyectamos visitar hoy El Louvre, La Torre Eiffel, Los Inválidos, La Madelaine, La Plaza de la Concorde y La Ópera. Después del Louvre, montaremos en algún Bateau-bus y almorzaremos antes de subir a la torre.
DIA SEGUNDO
El domingo hemos ido al Louvre por la mañana.Creo que hemos visto todo lo que estaba visitable. Ha sido impresionante. Después de la visita fuimos andando hasta el Sena.
Bajamos por las Tullerías desde el Arco del Carrousel.Los niños se montaron en la noria y disfrutaron de unas vistas magníficas. Nos hicimos unas fotos en el obelisco de la Concorde y seguimos paseando en dirección a la Asamblea Nacional. Caminamos paralelo al río y, tras una buena caminata, nos montamos en un bateau bus.
Tras la travesía por el Sena subimos a observar la Torre Eiffel. La cola para subir no era muy larga y decidimos subir.Mari y Rafa prefirieron quedarse abajo para ahorrarse los apretujones en los ascensores.
Desde le sommet pudimos hacer algunas fotos a pesar de la tenue lluvia. Los niños compraron algunos souvenirs y disfrutaron bajando por las escaleras hasta el primer ascensor.
Llegamos abajo ya de noche y subimos para coger el metro en Trocadèro. Había un gran ambiente para disfrutar de la Torre iluminada.
Cogimos el metro y enlazamos con la línea 1 en Charles Degaulle. Cuando llegamos a PM estaba lloviznando y nos pusimos los impermeables para atravesar el jardín y la avenida.
Cenamos a las 11 y programamos las visitas para el lunes.
Como Versalles no abre los lunes, decidimos visitar La Ópera, La Madelaine, los Inválidos y la Concorde por la mañana y bajar para comer en los Campos Elíseos. Por la tarde, el Arco del Triunfo y comprar para comer el martes y el miércoles.
DIA TERCERO
El lunes también resultó un día redondo. Pudimos usar la wifi del camping y colgar algunas fotos la noche anterior y a más de uno le cambió la cara.
Desayunamos pan con chacinas y café un la roulotte antes de coger el autobús para PM. 2 paradas y nos bajamos para ver el Arco del Triunfo. Los niños subieron e hicieron fotos. Hizo un poco de viento y hubo que tirar de jersey para disfrutar de las vistas.
La segunda etapa de la jornada nos llevó hasta Los Inválidos y la hicimos pateando los Campos Elíseos hasta el Grand Palais para girar a la derecha y encarar la inconfundible cúpula dorada de la tumba de Napoleón.Avanzamos por la acera de la izquierda y estuvimos observando también el Petit Palais antes de fotografiarnos junto a la estatua de Churchil.
El paseo por el puente de Alexandre III nos acercaba lentamente a los parterres de pelouse que preceden a La iglesia de Los Inválidos, que encontramos abierta y visitable tras la exhibición de armamento que la rodea. Nos sorprendió comprobar que la República Francesa muestre con orgullo su agradecimiento a Cristo en un lugar tan significativo para los creyentes y para los no creyentes. El púlpito, al igual que el de Nôtre Dame, resultaba tan hermoso como extraño.
Tras una breve oración, rodeamos el templo por el exterior y accedimos a la tumba del emperador. Aprovechamos para hacernos unas fotos y almorzamos a la salida en un self service.Volvimos a pasar por delante del tanque con el estómago algo más lastrado y buscamos la boca del metro para hacer la digestión en la Ópera Garnier.
¡Y bien que mereció la pena la visita a pesar de cansancio acumulado!
Le dedicamos digestión y media antes de salir a estirar las piernas por el entramado de Tiendas Zara que jalonan el bulevar de la Madaleine, que también nos esperaba con las puertas abiertas.
Remontamos la escalinata disimulando el agotamiento entre las jardineras de petunias y entramos a participar del silencio y recogimiento de los turistas.
Permanecimos un rato sentados, observando el interior del templo y descansando.
Rengresamos al metro en versión de luxe y nos despedimos en Concorde de la línea 8 para llegar a PM subidos en nuestra queridísima línea 1.
Para cenar encargamos unas pizzas que estuvieron muy buenas para ponérselas a Santa Mónica.Pero no sobró nada.
Mañana toca Versailles.
Desayunamos pan con chacinas y café un la roulotte antes de coger el autobús para PM. 2 paradas y nos bajamos para ver el Arco del Triunfo. Los niños subieron e hicieron fotos. Hizo un poco de viento y hubo que tirar de jersey para disfrutar de las vistas.
La segunda etapa de la jornada nos llevó hasta Los Inválidos y la hicimos pateando los Campos Elíseos hasta el Grand Palais para girar a la derecha y encarar la inconfundible cúpula dorada de la tumba de Napoleón.Avanzamos por la acera de la izquierda y estuvimos observando también el Petit Palais antes de fotografiarnos junto a la estatua de Churchil.
El paseo por el puente de Alexandre III nos acercaba lentamente a los parterres de pelouse que preceden a La iglesia de Los Inválidos, que encontramos abierta y visitable tras la exhibición de armamento que la rodea. Nos sorprendió comprobar que la República Francesa muestre con orgullo su agradecimiento a Cristo en un lugar tan significativo para los creyentes y para los no creyentes. El púlpito, al igual que el de Nôtre Dame, resultaba tan hermoso como extraño.
Tras una breve oración, rodeamos el templo por el exterior y accedimos a la tumba del emperador. Aprovechamos para hacernos unas fotos y almorzamos a la salida en un self service.Volvimos a pasar por delante del tanque con el estómago algo más lastrado y buscamos la boca del metro para hacer la digestión en la Ópera Garnier.
¡Y bien que mereció la pena la visita a pesar de cansancio acumulado!
Le dedicamos digestión y media antes de salir a estirar las piernas por el entramado de Tiendas Zara que jalonan el bulevar de la Madaleine, que también nos esperaba con las puertas abiertas.
Remontamos la escalinata disimulando el agotamiento entre las jardineras de petunias y entramos a participar del silencio y recogimiento de los turistas.
Permanecimos un rato sentados, observando el interior del templo y descansando.
Rengresamos al metro en versión de luxe y nos despedimos en Concorde de la línea 8 para llegar a PM subidos en nuestra queridísima línea 1.
Para cenar encargamos unas pizzas que estuvieron muy buenas para ponérselas a Santa Mónica.Pero no sobró nada.
Mañana toca Versailles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

